domingo, 8 de enero de 2012

Momentos Truman IV - Boda alcalina


Tuve que haberlo visto venir, el que me quedará sin batería en la maquina con la que me recorto la barba era una señal evidente, pero los nervios por llegar tarde a la boda me nublaron la perspectiva.

Ahí estaba yo, tratando de adecentar la barba de vikingo que me gastaba, mientras miraba fijamente el aparato tratando de que mi concentración contribuyera de alguna forma a una carga más rápida del cacharro. Cada poco lo sacaba del cargador y trataba de aprovechar los escasos segundos de autonomía que daba, para intentar, de alguna manera apañar, intermitente y desesperantemente mi barba. De ahí a la ducha y volando a la boda. Mientras conducía pensaba  – ¡Coño! otra boda a la que llego tarde. - Vale que no solo llego tarde a las bodas, que llego tarde a todas partes, pero leñe esta vez lo tenía todo preparado: el traje listo, la camisa planchada, la corbata escogida… y la maquinilla descargada.

La boda muy chula, llegué hacía el final de la ceremonia. Hice una entrada sigilosa, hasta me dio tiempo de echar algunas fotos camufladoras de mi retraso, y de ahí al ritual de la fotos de los novios. Con la familia de él, de ella, los amigos; ahí es donde estaba yo tratando de meter barriga en vano, porque luego me vi y por mucho que metiera estómago seguía pareciendo un pez globo.

El lugar era bonito, pero aún así ninguno de estos sitios puede evitar el aire “kitsch” que los envuelve. Porque, ¿qué boda no es kitsch? He pasado por muchas, como imagino que todos vosotros (entre ellas la mía) y ya pueden hacer que la tarta descienda del techo, que lleve lucecitas como un árbol navideño, o como en esta, que tenga una escultura hecha de hielo con una iluminación colorida que la retro-iluminaba. El caso es que sean como sean, todas acaban pareciendo un artificio de lo más hortera. De verdad espero que mi amigo me perdone, pero es que cuando vi la tarta no pude evitar pensar en la Gayatas de las fiestas de Castellón. Y eso sí, la Tizona, el espadón de El Cid no podía faltar para cortar la tarta. En este punto debo decir que yo y mi ex nos negamos en rotundo a cortar la falla, digo la tarta, con el susodicho estoque. No sé si es que el asunto nos sobrepasaba en exceso por estrafalario o que alguno temía que nuestro matrimonio terminará de manera tan rápida como trágica.

Después de la ceremonia pasamos al cóctel, éste es mi momento favorito, es en el que tratas de comer y beber desesperadamente pero tratando de disimularlo todo lo que puedes. Que vale que seamos unos muertos de hambre, pero oiga usted, lo somos con estilo y educación. Mientras, de fondo sonaba la música de ascensor típica de estos eventos, interpretada por una orquesta, que no es que me fijase especialmente en ella, pero la verdad sonaba bien para ser de ascensor. Orquesta que descubrí, debo confesarlo, cuando trasladaron el corte de jamón junto a ella por la lluvia que repentinamente comenzó a caer. Es lo que tiene la llamada del jamón ibérico.

Luego, en el convite te congratulas cuando ves que te han colocado en una mesa buena. Porque al ser uno solo te convierte en un comodín perfecto para rellenar o animar mesas extrañas, donde se suele reunir a los elementos que no sabes muy bien donde colocar. El caso es que ahí estaba yo con viejos compañeros de juergas, rememorando tiempos de cuando éramos algo más jóvenes, que lo seguimos siendo, sólo que ahora estamos un poco más achacados y algo aburguesados. Esto quiere decir que ya no ingerimos cualquier brebaje, ni lo hacemos en cualquier sitio, por lo que se acabó eso de tomar la última en un antro en el que sobrio no entrarías ni de coña, o de dormir la mona en el banco o portal más cercano.

Después, una vez sentado a la mesa, cuando miras la carta piensas que preferirías subir el Tourmalet en triciclo que tener que comerte todo eso después de cómo te has puesto en el cóctel. Porque digo yo; por qué no ponen un cartel al lado del jamón donde diga algo así como: “Coma con moderación que después le esperan 5 platos más, sorbete, postre y tarta”. Uno seguro que comería con más mesura. Pero no, parece que quieran acabar con el hambre en el mundo alimentando a un grupo heterogéneo entre los que unos parecen disfrazados, otros recién llegados de las carreras de Ascot, y hasta crees haber llegado a ver a alguna que otra “virgen” vestal.

Así que, si has sobrevivido a la comilona te haces el ánimo de asaltar la barra libre con el auto-convencimiento de que un Gin Tonic te ayudará a rebajar lo que te has zampado. Nada más lejos de la realidad, pero de ilusión también se vive, y si no rebaja al menos ayuda a abstraerse del baile que presencias en medio del salón a ritmo de pasodoble. Que digo yo… Cuando yo sea el abuelote en una boda de mis hijos, o a este paso de mis sobrinos, ¿me pondrán a Manolo Escobar para animarme a salir a bailar?

En fin, que cuando consideras que ya has cumplido con tu colega el novio, que ya se ha hecho una hora respetable para retirarse, que ha pasado el tiempo prudencial después del último cubata para poder conducir, vas, te despides, le deseas a los novios que lo pasen bien en la luna de miel, amenazas a tu amigo con que a una tercera boda suya ya no vuelves ni de coña y te vas en busca del coche. Es cuando te dices. – En un ratito en casa y a dormir – Pero no, metes la llave en el contacto, la giras y aquello está más muerto que Tutankamon. Instintivamente miras el control de las luces y ahí están… Encendidas, o mejor dicho, lo estuvieron mientras me ponía como una foca comiendo y me bebía en cubatas el hielo de todo el Ártico. Ahí te das cuenta de que eres un campeón y que nada puede superar esto. Que es justo lo que pensaste unas horas antes cuando la maquinilla de recortar la barba te había dejado tirado al inicio de esta historia. Pero una vez más te equivocas, porque cuando encuentras la solución, gracias a la amabilidad del chofer de la limusina de los novios, es cuando éstos y el resto de invitados deciden marcharse. Y ahí estás tú, cargando la batería al lado de un autobús lleno de invitados borrachos en el que todos piensan lo mismo… ¡¡PRINGADO!!

En fin, así es mi vida. Yo lo intento, pero la nube negra es como mi desodorante, que jamás me abandona.


Otros Momentos Truman:



martes, 26 de abril de 2011

De viaje en Nicaragua


Hace un año ya desde mi viaje a Nicaragua, lo que fue una elección barata para viajar a Centroamérica se acabo destapando como un imborrable viaje gracias a este hermoso país.

Mi deseo era ir a Centroamérica bajo el concepto bueno bonito y barato, sumado a que se tratará de un destino relativamente cercano a El Salvador, para que mi compañera de viaje, residente en ese país se pudiera reunir con relativa facilidad conmigo. Al final, descartando El Salvador y Guatemala, países que ya conocía, las opciones más plausibles parecían ser Honduras y Nicaragua, entonces fue cuando Delta, la compañía con la que acabe volando, decantaría mi decisión al encontrar un vuelo extraordinariamente barato, para lo que era el estándar a aquellas latitudes. A partir de ahí y de mutuo acuerdo con mi compañera de viaje confeccionamos nuestro itinerario por el país.

León, la segunda capital de Nicaragua fue nuestro punto de reunión. Ahí me dirigí después de tomar tierra en Mangua y pasar noche allí en el confortable Managua Hills Bed and Breakfast, donde fueron muy amables y cercanos, algo muy habitual de todos los “nicas”. El hotel está situado en una zona tranquila rodeada de embajadas internacionales.

Una vez en León pude comprobar porque todos se referían a esta ciudad con el adjetivo caliente. Se encuentra a unos 75 km de Managua cerca de la costa pacífica y realmente es muy caliente… ¡Dios, que calor que pasé! Allí nos alojamos en la Posada Doña Blanca un sencillo hotel con habitaciones alrededor de un patio central, hotel bien ubicado desde el que se podía ir caminando a todos los lugares de interés de la ciudad. En su momento nos recomendaron que omitiéramos de nuestro itinerario la ciudad de León, pero que sin duda aunque esta descuidada considero que es de visita imprescindible por la peculiar visión que ofrece de la típica ciudad colonial española, ya que conserva el trazado tradicional de las calles formando cuadras (manzanas), con sus viejas casas coloniales gastadas, sus numerosas iglesias erosionadas por el trajín diario de esta bulliciosa ciudad y en algunos casos por los vestigios de la guerra civil que sufrió el país años atrás. Esta ciudad respira por todas sus esquinas su indudable pasado revolucionario ligado al FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional). Además, León es también la ciudad natal de Rubén Darío, probablemente la personalidad más internacional del país, como atestigua el humilde, y realmente irrelevante tal y como está montado, museo que en honor a su figura se encuentra en la que fue su casa.
Panorámica de un mural pintado con motivos alegóricos sobre la Historia de Nicaragua


De León nos dirigimos a Granada, la tercera ciudad del país situada a unos 30 km de la capital. Naturalmente hablo de la Granada nicaragüense que se encuentra bañada por el inmenso y precioso lago Nicaragua. Granada parece ser la antítesis de León en todos sus aspectos, de manera que si León es preeminentemente de izquierdas, Granada es de derechas, incluso el clima, gracias al lago, es mucho más templado. Es además cuna de muchos presidentes del país, entre ellos Violeta Chamorro, a la que menciono con la esperanza de que a alguno le resulte familiar.
Es una ciudad turística, pero no turística en el sentido europeo de sobresaturación ni de restaurantes y hoteles en cada esquina. La ciudad además está muy cuidada y tiene un estilo arquitectónico que en muchas ocasiones poco tiene que ver con la arquitectura colonial española, ya que en el siglo XIX fue destruida por el filibustero William Walker y reconstruida con una arquitectura colonial de inspiración sureño estadounidense. Aún así es una tranquila y bonita ciudad que vale mucho la pena conocer. Aquí nos alojamos en el Hotel Con Corazón, hotel que recomiendo sin duda ninguna, ya que tiene un encanto especial, el trato es inmejorable, cuenta con piscina, hacen unos cubatas de Flor de Caña (el ron nicaragüense por excelencia) y Coca Cola estupendos, y parte de sus beneficios son destinados a obras sociales en las comunidades indígenas de la zona. Y es que el hotel está gestionado por una ONG Holandesa, si no recuerdo mal. En cualquier caso si queréis más información al respecto la podéis consultar en su web.

En las cercanías de Granada se encuentra Masaya, población que también visitamos y que es conocida por su artesanía y por su mirador. Una vista impresionante del cráter de un volcán extinto convertido en lago. Que podía ser sino hablando del país de los lagos. En esta visita nos acompaño Fanny, una amiga nicaragüense que conocimos hace algunos años en España.

Después de unos días en Granada, que se hicieron muy cortos, pusimos rumbo a las islas del Maíz o Corn Island que están situadas en el Mar Caribe, y a las que se accede bien por avión desde Managua, como hicimos nosotros, bien por tierra, transporte fluvial y después tomando un barco desde la costa (Bluefields). Entenderéis, siendo así, porque escogimos la primera opción aunque más cara, ¿no? Las islas son dos, Big Corn Island y Little Corn Island. La primera es la que cuenta con el aeródromo, una carretera que circunda la isla a modo del más sencillo Scalextric, una sucursal bancaria y hoteles e iglesias a cada paso. La población es mayoritariamente de raza negra y de habla inglesa, aunque se entienden bien con uno. No en vano fue una zona de ocupación británica durante el dominio colonial español de Centroamérica y gran parte del Caribe. Y no sé si será por su pasado británico pero me quedo con los nicaragüenses del continente, los nativos de estas islas son, en línea general, bastante secos. En nuestra estancia tuvimos mala suerte, ya que no pudimos encontrar un hotel en condiciones debido a que en un islote cercano grababan un reality televisivo de supervivencia, y el equipo de producción copaba los mejores hoteles. Aún así sobrellevamos el inconveniente y nos dedicamos a conocer la isla, disfrutar de su mejor playa, la típica playa caribeña de aguas turquesas y fina arena blanca, mientras tratábamos de no abrumarnos por el relax.

De ahí fuimos en panga, una especie de patera con motor fuera borda, a Little Corn Island. Sí el viaje en avioneta a la isla Big desde el continente no me acojonó lo bastante esto lo acabaría de hacer. El que llevaba el timón, arengado por otros locales y otros extranjeros que trabajan en negocios de buceo locales, se dedicaba a buscar las mejores olas que encontraba en el estrecho que forman las dos islas… Y ahí íbamos dando botes en el bote. Ahora lo cuento y me parece una aventurilla más, pero iba bastante acojonado… Tanto que en el viaje de vuelta no desprecie el chaleco salvavidas como hice a la ida.

Little Corn Island es una isla casi en estado salvaje, pequeñita, con un mar increíble y una naturaleza exuberante. No tiene carreteras ni nada que se le parezca, sólo caminos o senderos a través del bosque, selva, jungla o como se llame a los bosques tropicales. Al poco de llegar al muelle apareció Derek, un norteamericano con pinta de Robinson Crusoe. Cargo nuestras cosas en un bote amarrado en la playa y vadeamos la costa con un hermoso atardecer a la vista, que se convirtió en una inmensa luna llena al llegar al otro lado de la isla, donde se encontraba el Derek’s Place, nuestro alojamiento de ensueño. Parecía que estuviera hecho adrede, pero fue fantástico ese trayecto y el desembarco en una estrechita playa que antecedía a un terreno salpicado de palmeras con un suelo verde que era la base sobre el que se levantaban las cabañas hechas a mano al estilo nativo que nos darían cobijo.
Sin duda no me equivocaba apostando por visitar esta isla desde que leí sobre ella en un blog de una viajera durante la planificación del viaje. Recuerdo que lo describía como un lugar paradisiaco, casi de ensueño, de esos que sólo se ven en películas como El lago azul o La Playa. En fin, que acertamos plenamente. El alojamiento es en cabañas de diferentes tamaños con diferentes plazas cada una de ellas, con las comodidades suficientes, acogedoras, el clima gracias a la brisa es fresco por lo que no es necesario aire acondicionado y cuentan hasta con caja de seguridad. Si decides comer o cenar allí cuenta con un comedor común donde se comparte mesa multicultural con los demás huéspedes y la pareja que gestiona el lugar, Derek y su pareja española, que tiene dos nanos (Chico y chica) que revolotean durante el día constantemente por ahí. Los dos siguientes días los dedicamos a pasear por la isla, comer y a relajarnos más, si es que eso es posible. El baño es independiente, así como la ducha que es al estilo antiguo con un barril lleno de agua y una jofaina. Aún recuerdo los paseos nocturnos al baño con la linterna en la mano tratando de no atropellar a ninguna caracola y demás animalillos que transitan tan concurridamente esa zona. En la vida había visto algo así, es alucinante cuanta fauna exótica y tan cerca de uno. Nuestro único fallo fue no llevar calzado adecuado, ya que gran parte de la costa tiene rocas, como descubrimos cuando tratamos de dar la vuelta a la isla por la costa, y las playas son literalmente salvajes. 
Por lo que meter el pie allí, así a pelo con esa naturaleza tan latente, como que da canguelo y un poco de aprensión. Ósea que además de sandalias y zapatillas de deporte es conveniente un tipo de calzado cerrado para el agua y las rocas. La pena fue que me quedé con las ganas de hacer esnórquel en la barrera de coral. El día asignado para ello el mar amaneció muy alterado y no fue posible. Y nuestro segundo error fue la organización de los días en cada isla. Como dudaba de mi capacidad para residir mucho en plena naturaleza, soy un urbanita un poco desmelando eso sí, pero urbanita al fin y al cabo. Decidimos poner la estancia en Little en medio de los días que pasaríamos en Big… Ahora que lo sé hubiera quitado días a Big y no sé si se los hubiera puesto a Little o los hubiera empleado para conocer el sur del país tomando como partida la hermosa Granada y el Hotel Con Corazón. En fin, se hizo así, pero lo disfrutamos igualmente. De vuelta a Managua nos reunimos con Fanny y otros amigos Nicaragüenses como Tanía, Rolando y Rosibel. Tuve tiempo de hacer tortilla de patata y una típica ensalada mediterránea y de conocer un poco Mangua, de la que vi poco, aunque creo que no me perdí mucho tampoco. Con mucha pena despedí a Nancy en la estación de autobuses y me fui al aeropuerto con una depresión post-vacacional en ciernes.

Espero que el relato de mi viaje sea inspirador para alguno y le alenté a viajar a Nicaragua o si ya tiene decidido que su destino es este país, ojalá le sirva de ayuda en la concreción del itinerario del viaje, como para mí fue la lectura de otros blogs.

Para terminar el viaje resumido en 40 imágenes:



sábado, 12 de marzo de 2011

Ya estoy de vuelta


Sí, aunque parezca mentira soy yo, así que tranquis que no me ha atropellado ningún camión, ni me he pillado las manos con una prensa que me dejo impedido y no podía escribir hasta que aprendiera a hacerlo con la nariz, nada de eso. Mi abandono temporal se ha debido a cosas más sencillas, básicamente a una mudanza y una reforma.

Vaya, ahora que lo cuento recuerdo el sufrimiento que eso ha supuesto. Imaginaos los que es vender un piso en plena crisis del ladrillo (inmobiliaria) en España. Pues sí, me he tirado casi media vida para poder lograr colocar a otro al borde del precipicio hipotecario. Y no sólo eso, sino que he tenido que lidiar con las hienas de las inmobiliarias. Claro, como venden menos que Ramoncín sus discos, pues imaginaos lo que pasa cuando cae en sus manos un piso interesante a un precio razonable y se lo disputan entre varias. Si me descuido me arrancan el brazo… Que eso parecía como dar de comer a los cocodrilos. No diré nombres de inmobiliarias, aunque creo que debería hacerlo y despacharme a gusto, pero ya se me había olvidado el cabreo, y sólo ahora lo he vuelto a recordar brevemente. La verdad que es bueno, para estas cosas, tener este incipiente Alzheimer.

La otra historia con la que lidie fue embarcarme en una reforma del chalé de mis padres (ver vídeo), donde he colocado mis huesos a la espera de un mejor momento laboral e inmobiliario, para poner mis carnes y el beneficio de la venta que no me chupe Hacienda, de nuevo en movimiento. Este trago, en comparación con el otro, la verdad que fue más light, aunque tratar de apañar una casita de verano para un invierno de los que pican pues como que es un poquito complicado. A día de hoy convivo en medio más menos de una reforma permanente, aunque lo sustancial se hizo siguen quedando apaños caseros y arreglos varios, que la verdad no tengo tiempo ni ganas de acometer. Esta casa, llevaba demasiado dejada de la mano del señor (dícese mi padre) y aunque de un tiempo a esta parte mi family (unos desarrapados que salen junto a mí augusta figura en una foto en un post pasado) y yo estamos tratando de ir subsanando poco a poco la cosa, esto cuesta tanto que ya parece la décima parte de la Historia Interminable.



A esta pequeña odisea hay que sumar mi subsistencia laboral a base de trabajos que me van surgiendo aquí y allá en los que cual los marinos del viaje de Magallanes me voy embarcando y que me llevan, perdonar la expresión, como puta por rastrojo. Bueno, no todo es malo, gracias a un par de cursos que he dado me actualizado (no tenía más remedio) en temas de marketing online y comercio electrónico. Más artillería para el hombre orquesta en que me sigo convirtiendo. Diseñador, marketeer, piloto de pruebas… Si amigos, también eso. En una oportunidad laboral acabe corriendo en el circuito Ricardo Tormo de Valencia… Sí, uno de esos donde se corre el campeonato del mundo de motociclismo y donde no se hace el campeonato de Europa de Fórmula 1 por extraños apaños entre la vieja del Ecclestone (Bernie para los amigos, indudablemente entre los que no me encuentro y eso que me busco y me rebusco…) y el Presidente de la Asociación Valenciana de Chaqueteros (G.Ü.R.T.E.L. Extrañas siglas, ¿no?), Paquito Camps. Realmente lo que pasó fue que curré en un evento de presentación en España del nuevo modelo de Ford Focus. Un curro exprimidor, pero bien pagado. Dejo un vídeo del rato que tuve que hacer de coche escoba… La pena es que no hiciera ninguno de cuando 
tiraba en cabeza… Ahí sí que disfrute y no parecía, como en éste, que estoy paseando a Miss Daisy.



Y aquí no terminan mis disgustos… No, ojalá. También en estas fechas me he apercibido del monstruo intolerante en que me estoy convirtiendo con los clientes jetas que llegan a mis manos para que resuelva sus necesidades, bien de identidad corporativa, bien de presencia en Internet. Y es que en ocasiones me pregunto por qué no seré Don Draper (ver Mad Men, imprescindible) y un día me levantaré con el pie izquierdo y mandaré a uno de esos chapuzas, incompetentes y miopes empresarios, que no sé como gestionan correctamente sus empresas con lo burros que son, a que les haga su web, su marca o lo que sea, su primo, el amigo de éste o la tendera de debajo de su casa. Dios… Uno trata de hacer las cosas lo mejor que puede, ni mejor, ni peor que otros, sólo hacerlas bien, cumplir los plazos, aconsejar las mejores opciones para cada caso dentro de las necesidades de cada cliente, pero ellos se empeñan en cagarla. No sé si vivíamos mejor antes de que supieran que el diseño existía y que les podía aportar un valor añadido clave, aunque trabajáramos menos que un funcionario (vale, que me perdonen mis amigos funcionarios, no todos/as sois unos perros, admito que algunos, pocos, os salváis de la quema). O si la cosa es mejor ahora, que están por educar gráficamente (no digo ya en otras facetas) y todos se creen que tienen un gusto y un criterio inmejorable. Porque lo que no sabéis es que dentro de cada empresario Valenciano (desconozco como anda el percal en otras latitudes), además de un seleccionador de fútbol nacional, también se encuentra un diseñador frustrado que lucha por salir y demostrar su valía, como si de Alien el Octavo pasajero se tratará.

En fin, como veis no sólo no he perdido la vida, ni las manos, sino que sigo igual de sarcástico, sino más. Y es que ha sido una etapa intensa en trabajo y experiencias. Lo bueno es que ahora, después de mucho tiempo, vuelvo a poder hacer planes a medio plazo… Sólo espero no aburguesarme del todo, que uno se acostumbra rápido a la buena vida.

Gracias a los incondicionales por leerme y dejar algún comentario de vez en cuando, que más que eso sois incombustibles. ¡Nos leemos!


* Viñeta de Forges obtenida de aquí. No os perdáis el post, que es un monólogo sobre funcionarios buenísimo.

domingo, 31 de octubre de 2010

Tardíos descubrimientos musicales


En una preciosa noche de luna llena a la orilla del mar Caribe, en la costa nicaragüense, descubrí esta canción y a su intérprete; Mercedes Sosa.


Y aquí otra imperdonable ignorancia musical. Estaba en Granada (Nicaragua), cenando en un restaurante llamado Imagine dedicado a John Lennon, mientras de fondo sonaban temas de éste intérprete; James Taylor. En vano, mi pareja y yo tratábamos de averiguar de quién se trataba, hasta que rendidos acabamos preguntando al camarero.



jueves, 30 de septiembre de 2010

Silicona Sexy


Acabo de terminar mi ciclo particular de cine siliconado. En concreto para los que no están muy duchos en la materia les diré que se trata de cine con protagonistas de ese material. No, no se trata de efectos especiales ni nada de eso, así que descartar “FX efectos mortales” como una de las posibles integrantes de mi ciclo cinéfilo. Se compone de pelis con muñecas hinchables, ya lo he dicho… Y no, tampoco es que me haya hartado de cine prono friki ni nada por el estilo. El tema es que tenía desde hace mucho una película que tenía interés en ver, porque no sé donde ni cuando leí o vi algo sobre ella y me pareció cuando menos curiosa. Hablo de “Lars y una chica de verdad”. Tiempo después oí hablar de otra con una temática semejante “Air doll”, así que me hice también con ella. Y el otro día, llevado, sin duda, por un momento de enajenación mental transitoria me puse la primera. Los resultados no debieron ser tan malos cuando hace apenas un rato he terminado con la segunda y puesto fin a mi mini-ciclo temático de silicona sexy.

Hay diferencias entre ambas películas. En parte por su nacionalidad, una estadounidense(Lars y una chica de verdad) y la otra japonesa (Air doll), y en parte por el papel que juegan sus protagonistas siliconadas. Lo que comparten las dos es su objetivo, dar una visión de la soledad en las sociedades actuales.

La estadounidense tiene ese inevitable tono pastel o dulzón que suele impregnar mucho de su cine. Aún así no deja de tener unas buenas interpretaciones, obtuvo una nominacion al Globo de Oro al mejor actor de comedia o musical, y también estuvo nominada al Oscar al mejor guión original. Por contra la japonesa es la típica película que hace las delicias de los críticos, pero que no es bien recibida por el público en general. Aunque sin duda es mucho más crítica, intensa e interesante y aporta una visión más amplia, con más inquietudes y mucha más originalidad que su homóloga estadounidense.

Sinceramente estas dos películas no creo que las vaya recordar dentro de mucho. Pasarán, como mucho, a ser recomendaciones puntuales más debido a su componente friki-curioso que a otra cosa. O tal vez me servirán como recurso para animar conversaciones tediosas o perogrúllamente para hacerme el interesante mostrando mis absurdas inquietudes.

Así que, si tenéis curiosidad por ver otro cine o simplemente para decirme que Air doll es una delicia y que soy un simple que no tiene sensibilidad. Veros las pelis y comentar, que será un gusto discrepar, o tal vez no, con vosotros, mis benditos lectores.

Nota del autor: He tratado de ilustrar este post con un par de imágenes bizarras relacionadas de alguna manera, según mi extraño criterio, con el tema que se trataba, pero el mecanismo, plugin, que gestiona la carga de las mismas dice que no quiere. Quién sabe, quizás sea un daño colateral de los piquetes huleguistas de ayer. ;o)

sábado, 4 de septiembre de 2010

El aprendiz de timador


Hoy casi me timan. Digo casi, aunque casi timo yo al timador. Ahora, debo confesar que todo de manera casi inconsciente y como uno ni de cerca es un profesional del timo, pues me ha pillado y hasta el timador me ha acabado llamando, todo ofendido, mentiroso. ¡¡Qué paradoja!! Y lo peor de todo es que me ha acabado jodiendo, no el no poder triunfar en mi intento casi inconsciente de timo, sino el estar apunto de aprovecharme del timador y que éste me lo recriminará. Lo sé, esto empieza a ser kafquiano, trataré de empezar por el principio para los que tengan curiosidad y ganas de leer.

Iba por la calle cuando desde un coche me llamaba un tipo. Pensaba que se trataría de alguna duda sobre la localización de un hotel o algo semejante, ya que el tipo tenía acento extranjero. Resulto hablar medio en italiano, medio en español y muy, muy rápido. Condición básica de todo timador para no dejarte pensar. Comenzó explicando un rollo para contextualizarse y que no resultará raro que me pusiera casi en mi mano una bolsa de una conocida marca de ropa de lujo con dos chaquetones dentro, supuestamente de dicha marca. Digo supuestamente porque apenas llegué a vislumbrar que lo que parecía haber dentro eran dos prendas de vestir, pero ni pude determinar si eran chaquetones, faldas o camisas. Y mucho menos su calidad, talla o cualquier otra característica. Pero claro, como en principio me lo regalaba porque sí, pues, como se suele decir; A caballo regalado no le mires el diente. Y aquí es donde llega el truco. A continuación con las supuestas chaquetas en tu poder se descuelga con que se va a Barcelona y casualmente no lleva pasta y tiene el depósito medio vacío, por lo que te pide directamente algún billete para gasolina... Aquí está el timo. Yo ya lo conocía, pero hasta llegar a este punto no fui consciente de que estaba haciendo el papel de primo.

Recuerdo que cuando conocí ese timo me enfureció una barbaridad, ya que se aprovecharon de un familiar mío, que por su edad, era como una cría de gacela para un experimentado león de la sabana africana. Y lo que son las cosas de la vida, resulta que años después me encuentro con un listo que trata de hacerme la misma jugada. Este pensamiento, en lo fugaz del momento, apenas llegó a correr por mi cabeza, por lo que mi reacción no tenía un ápice de venganza, sino que se trataba de un gesto intuitivo, realmente pensaba algo como: “Una mierda te voy a dar un puto duro (Euro) por algo que me has regalado (supuesta promoción), que sé que acabará siendo una prenda de bajísima calidad y muy probablemente robada, a la que tratas de sacarle provecho, haciendo que me ablande con tu gesto y te suelte la pasta”.

Como os he comentado al final el tipo termina enojado y llamándome mentiroso, no sin razón, todo sea dicho, y con un sentimiento ciertamente hiriente, que reflejaba la frustración de su fallido intento y mi aparente descarada racanería. Y todo porque mi argumento ante su directo intento de sacarme la pasta fue decir que sólo llevaba monedas. Y para dar más veracidad a mis palabras, que mi sencilla, aunque plausible, cara de honrado, acabé enseñándole el monedero de mi cartera, para pasar a volcarlo y ofrecerle las pocas monedas que contenía, menos de 4€ por sus chaquetas de “lujo”, con un par de cojones. Y ahí es cuando salta la liebre, o mejor dicho asoma, en concreto en forma de billete de 20€ que llevaba (uno que es pobre) en uno de los compartimentos de mi cartera. Y eso fue lo que acabó desencadenando su enojo contra mí.

Por supuesto, después de toda la carrera, no hubo ni regalo ni transacción. Acabé devolviéndole las chaquetas para después seguir mi camino al tiempo que le llamaba timador, mientras él se alejaba en su coche a la vez maldiciendo en chino. Y en ese instante fue cuando de verdad me vi como un pardillo, porque me sentí realmente mal ante el improperio con el que me calificaba de mentiroso. Pude haberme sentido orgulloso de casi devolver la jugada que le hicieron a mi familiar años antes, pude haberme sentido satisfecho por no haberme dejado timar, pero no, por contra me sentía mal por mi “mala” acción hacía mi timador y ofendido por su reproche. En ese momento y aún ahora me sorprendo de lo gilipollas que puedo llegar a ser, pero carajo, soy así de pardillo, aunque no me guste tengo que admitirlo.

Llegados a este punto pido que si entre mis lectores ocasionales, pocos, hay algún psicólogo, psiquiatra o alguien que quiera hacer de tal, o si por una de aquellas se presenta alguno por casualidad, agradeceré que me deje un comentario y me dé su diagnóstico. Si soy gilipollas, que de alguna forma estoy convencido que lo soy, lo aceptaré. Y si mi comportamiento reviste algo de normalidad, aunque sea sólo un poco, agradeceré saberlo. No sé si me sentiré mejor, que ya se sabe que mal de muchos consuelo de tontos, pero creo que algo por poco que sea me hará.

Y ahora ya sabéis, a caballo regalado... Siempre mirar los dientes y esconder bien los billetes.

domingo, 25 de julio de 2010

Culto por The Cult



Manos en alto, saltos, coros desafinados y descontroladas air guitars. Ladies and gentlemen esto es ¡The Cult!

Recién llegado estoy del concierto. Me he dejado 5 kilos más las cuerdas vocales brincando y cantando. Además del estrés de 3 meses… Dios que alivio. Lástima que salgan tan caros estos conciertos, que si no me daba uno al mes. Ni spa, ni leches de burra… Cuatro gritos, saltos cual poseído por Lucifer e incontables enganches de air guitar y chico, mano de santo.

Vale que Ian Astbury está tonelito, que no le queda voz, pero qué diablos las guitarras siguen siendo las mismas y aún me emociona escuchar esos temazos.

Cierto es también que aquello estaba próximo de parecerse a una concentración de la tercera edad para su viaje del INSERSO a Benidorm… Que habían canas y calvas por doquier… Pero que se puede esperar de un grupo de los 80-90. Aquello eran todos papis en su sábado de asueto. También se veían viejos roqueros, algún punky trasnochado y hasta un papa en toda regla dejando ver su descolorido tatuaje al tiempo que pateaba el aire. En fin, que le vamos a hacer, se hacen viejos… Porque yo me mantengo. Está mal que lo diga, pero estos encuentros son revitalizadores. Y eso que ya no luzco melena… Pero mis rizos y mi cuerpo serrano oscilaron de un lado para otro como si de Mick Jagger, con 30 años menos y 20 kilos más, se tratará.

Ya sólo me queda ver a ACDC y podré morir tranquilo. En su día disfrute de U2, The Doors, en su versión de Riders on the Storm, y de The Rolling Stones. Parece mentira pero cuando más mayor más roquero. Menos mal que mientras escribo estas líneas escucho un disco de tangos de Andrés Calamaro, que si no me preocuparía de verdad.

Para terminar os dejo un fragmento de 2 minutos de "Rain". Un tema de los que sonaron en el concierto, grabado y subido por mí a Youtube. Tal vez maree un poco, pero creo vale la pena verlo porque capta el ambiente a la perfección.



jueves, 1 de julio de 2010

12 meses de frases de cine (II)


2009


2010


  • ENERO: “American Beauty”: Hoy es el primer día del resto de mi vida.
  • FEBRERO: “Toy Story”: ¡El ganchooooooo!
  • MARZO: “En Terapia”: Mire, el miedo es como el fuego, si lo controlas calienta tu casa, te ayuda a cocinar, pero si te controla él, te puede quemar y destruir. Si controlas tus miedos, si controlas tus miedos controlas tu vida.
  • ABRIL: “El curioso caso de Benjamin Button”: La vida no se mide en minutos, se mide en momentos.
  • MAYO: “Los lunes al sol”: Historia rusa dice: Dos camaradas viejos de partido se ven, y uno dice a otro "¿Has visto? Todo lo que nos contaban del comunismo era mentira". Y otro dice "No es peor cosa. Peor cosa es que todo lo que nos contaban del capitalismo era verdad".

domingo, 6 de junio de 2010

Lo que los nuevos vientos del cine se llevaron



Hace algunas semanas cerró otro pequeño cine en la ciudad. Ya van no sé cuantos, uno a uno han ido extinguiéndose por la presión de las multi-salas de los centros comerciales o de grandes complejos de cines con las últimas tecnologías. No es que desmerezca a éstos, pero recordar las salas de toda la vida me produce cierta añoranza. Para esto quizás soy algo romántico, pero es que recuerdo muchas películas que vi en determinados cines. Ya sé que puede parecer exagerado pero es así. Supongo que se deberá al buen recuerdo que me dejaron o tal vez a la casualidad, que sé yo, pero lo cierto es que recuerdo como si fuera ayer cuando empecé a engancharme al cine argentino con “El Mismo amor, la misma lluvia” y “Tiempo de Valientes” en el Artis. Un pequeño cine que se encontraba casi en el subsuelo del también desaparecido y entonces más amplio y confortable Cine Serrano. En el Acteon vi la que creo fue primera incursión de Javier Bardem en Hollywood, con una impresionante interpretación en “Antes que anochezca”. Y en el cine Rex vi, ya casi parece que fue en otra vida, junto a mi amigo Peter Parker un thriller de Al Pacino -de ésta he tenido que buscar el título- se trataba de “Melodía de seducción”.

 La última esquela, con la que empezaba este post, es de los Albatros uno de los pocos cines donde se podía ver cine en versión original en la ciudad y en el que se proyectaban películas de canales de distribución menos comerciales. En él recuerdo haber visto esa pequeña joya de los comienzos de Isabel Coixet que es “Cosas que nunca te dije” o mejor dicho “Things I Never Told You”.

Por fortuna nos quedan los Babel, hermano de los Albatros, en el que también se puede ver cine en V.O.S. y donde, debo decirlo, hace ya bastante tiempo que disfrute de “In Search of a Midnight Kiss” (Buscando un beso a medianoche). Tendré que ponerme las pilas, y si el paro me lo permite, contribuir a la existencia de esta sala.

Para terminar este repaso mencionaré el último vestigio de los cines de ayer, El D’Or, cinestudio de reestreno, el cual tengo abandonado pero no olvidado. Esas dobles sesiones de bocata y Coca-Cola con el olor a apolillado que desprendía la sala de butacas no se disipan fácilmente. El día que desaparezca será un verdadero día negro, como ya fue el de su gemelo El Metropol en un, este sí, negrísimo incendio.

En toda esta historia de “cine negro” donde no sobrevive ni el acomodador hay un par de casos curiosos dignos de mención como la del falso renacer de otra sala mítica, la Tyris y el final “catastrófico” del Cine Gran Vía. El primero una vez clausurado reabrió para una secuencia en el rodaje de “La mala educación” de Almodóvar. Es paradójico ver un cine renacer dentro de la ilusión de la pantalla de otro. Lo bueno es que eso de alguna manera lo ha hecho eterno. El segundo es un caso premonitorio y no exento de cierto sarcasmo. Durante meses recuerdo pasar por delante del abandonado Cine Gran Vía y contemplar el cartel que cubría en horizontal todo el voladizo de la entrada, donde como un mal recuerdo de lo acontecido se anunciaba el estreno de la película “Titanic”. ¿Casualidad? No lo sé, pero de ser así está claro que el destino quiso sacarnos una sonrisa al final.


Información adicional:


* Foto principal de Macosa. Extraída del foro Remember Valencia.

domingo, 18 de abril de 2010

Volando voy, volando vengo


Tengo que confesarlo, soy un poco paranoico y más cuando me dispongo a coger un avión. Mi último viaje a Nicaragua, del que hablaré próximamente, me ha recordado esas paranoias. No sé a qué se deben, ni de donde vendrán pero es sentarme en mi asiento, mientras en un vídeo una azafata virtual te hace el recordatorio de lo que debes tener en cuenta en caso de incidente, que no de accidente, porque en ese caso no sobrevive ni Dios. Que mi cabeza comienza a discurrir locas ideas como la de cómo serían los titulares de los periódicos al día siguiente, al imaginario accidente del avión en el que viajo. Veis porque os digo que soy algo paranoico. Lo bueno es que una vez se disipan esos pequeños miedos es cuando me distraigo observando con detenimiento a esos fósiles vivientes que son las azafatas/os y los pilotos de avión.

El viajar solo puede ser a primera vista aburrido, pero para un observador como yo –prefiero observador a voyeur- no se lleva tan mal. El caso es que en éstos vuelos me dedique a hacer de arqueólogo-antropólogo amateur.

Antes cuando éramos niños y nos preguntaban que queríamos ser de mayor hablábamos de astronauta, piloto, azafata o millonario que decía algún listo. Sin embargo si me preguntaran ahora creo que diría funcionario, tertuliano de televisión, abogado de concejal de urbanismo o algo por el estilo, pero jamás de los jamases diría azafato o piloto. ¿Qué ha pasado con esa profesión otrora ideal para que la hayamos defenestrado?

Sin duda ninguna en aquella época en la que lo más lejos que uno podía llegar a viajar era a casa del tío el del pueblo. La perspectiva de montar en avión a un destino diferente cada día se planteaba muy tentadora. Eso sumado a que te encasquetaban un uniforme que entonces te parecía la mar de molón y que creías qué harías turismo como un japonés con cámara nueva día sí, día también. Ponía la opción de trabajar para una aerolínea en la parrilla de salida de tu carrera profesional. Pero la realidad a día de hoy es bien distinta y si no viajar para comprobarlo.

Sinceramente creo que hay una generación de engañados montados en aviones. Vale que los pilotos ganan una pasta, cosa que no creo que sea igual para el resto de miembros de la tripulación. Pero por mucho dinero que amasen, que te hagan desfilar por los aeropuertos del mundo con un disfraz de almirante de la flota Rusa de Vladivostok, no hay nada que lo compense. Al menos a eso me recodaban los pilotos de mi vuelo con Delta. Y las azafatas… Qué decir de ellas. Sin duda ninguna son de esa generación que aún pensaba que dormir cada noche en un hotel era guay. Porque si algo queda claro al verlas es que, al menos Delta, tiene menos cantera que el Real Madrid. Vamos que la más joven y guapa era la actriz que hacía de azafata y que aparecía en la pantalla táctil que tenía delante. De las otras lo único que recuerdo era como me golpeaban sus culos cuando pasaban por mi lado. Es lo que tiene escoger pasillo en clase turista. Que si no quieres ver nubes y sentirte más enlatado que una sardina tienes que sufrir esos amortiguados encontronazos.

Y ahora que hablo de la clase turista creo que se le debería cambiar el nombre por la de clase conejito. Porque uno llega a pensar que está metido en algún tipo de experimento científico. Vale, que has pagado menos que los potentados de primera clase, pero hay necesidad de tenernos volando de noche con las luces encendidas cuando toda la primera clase está en la más profunda oscuridad de su habitáculo y de sus sueños. Joder, que hacía rato suficiente que ya nos habían dado de comer el alpiste, y habían bajado la temperatura lo bastante como para crionizar nuestros cuerpos. ¿Qué más querían? Acaso iban a soltar una serpiente en el avión o pensaban ponernos toda la saga de cine catastrófico de Aeropuerto 75, 77, 78 y 80. En fin, no me quejaré tanto que lo importante es que llegué sano y salvo, y al día siguiente pude leer los titulares de ese accidente continuo que es la prensa española.

lunes, 8 de marzo de 2010

Riders on the Storm (The Doors)


Llevo mal esto de que estemos pasando el tercer o cuarto invierno con más lluvias de los últimos 40 años. Pero como de todo hay que sacar algo positivo… Esta última semana de lluvias me trajo a la memoria un increíble tema (Riders on the Storm) de The Doors, uno de mis grupos favoritos.

Aquí os dejo unos vídeos extraídos de mi búsqueda por Youtube.

1º Un interesante cover del tema:





2º El tema original:




3º Un vídeo de los “Riders on the Storm” (The Doors sin el fallecido Jim Morrison sustituido por Ian Astbury de The Cult) en una actuación en Valencia que tuve ocasión de disfrutar en directo, interpretando el conocido tema Light my Fire.





Si os ha gustado, una buena forma de conocer más, además de comprarse o descargarse su música, es ver la película "The Doors" de Oliver Stone sobre este gran grupo y su mítico líder, Jim Morrison.

domingo, 28 de febrero de 2010

Declaración de Guerra 2.0





Hace apenas unos meses se conmemoraba la caída del Muro de Berlín. Yo aún recuerdo el día que estando frente al televisor, escuchaba las noticiasy veía las imágenes de la gente cruzando incrédula al otro lado. Y también recuerdo como sentía que aquello era historia vivida en directo. Hoy 20 años después de esas escenas vivimos en un mundo que parece diferente. La URSS como tal desapareció y termino la guerra fría. Aparentemente era un cambio total e ingenuamente algunos pensarían que todo sería diferente desde aquel momento, aunque al poco se darían cuenta de que nada cambia. Si no son los soviéticos son los islamistas radicales, sino la amenaza Iraní, sino, Corea del Norte y así un largo etcétera. De lo que no acabamos de damos cuenta es que todo ello tiene un denominador común que es el ser humano y su intolerancia.

Desde No hay dos sin ti hago el manifiesto de una declaración de guerra contra esa intolerancia instalada en la red. Si en la vida pública muchos individuos se ven coartados bajo las buenas formas que impone el saber estar y la convivencia ciudadana. En Internet, detrás de pseudónimos o simplemente de anónimos sale la verdadera cara de muchos cobardes.

Estoy cansado de detenerme a leer comentarios de noticias sobre inmigración, homosexualidad y demás temas candentes en periódicos donde uno siempre acaba encontrándose al típico ignorante que carga contra todo sin sentido ni conocimiento. Y no sólo se encuentra esta gentuza en los medios digitales, en blogs en web de cualquier índole he encontrado el desprecio por el ser humano en todas sus formas. Así que he decidido plantarme, y en un gesto simbólico tratar de dar respuesta a través de los mismos medios, pero con las únicas armas de la palabra, el conocimiento, la educación y el sentido común. No espero grandes resultados, simplemente con lograr no ser el único que levante la voz contra el sin sentido de esos pocos ya me sentiré satisfecho. Porque creo que lo peor que podemos hacer es callarnos y pensar que no es cosa nuestra, que se trata del idiota de turno y porque creo firmemente que nuestro silencio se convierte en cómplice de esa intolerancia.

domingo, 21 de febrero de 2010

Calatrava en V, Galactica y Caprica


Recuerdo que vi el primer capítulo del remake de V y lo que más me sorprendió fue sin duda encontrarme parte de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia (CAC), diseñada por Santiago Calatrava, dentro de la nave nodriza situada sobre New York. No es que la serie desmerezca, que apunta buenas maneras, pero el flash de semejante imagen fue súper impactante (será que soy Valenciano y me pilla de cerca). En la imagen (tomada del Levante-emv) se aprecia al fondo el edificio del L’Hemisferic y más próximo, una fachada de la entrada del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe. También creo ver retazos de una fachada lateral del mismo edificio, así como otras construcciones y estructuras con una clara inspiración Calatraviana, si se me permite el adjetivo. Del mismo modo, el interior de los pasillos de la nave alienígena también nos recuerdan a la obra de Calatrava, como bien apunta y describe con imágenes el blog que descubrí al día siguiente de ver el capítulo.

No fue hasta hace unas semanas que descubrí, viendo el segundo capítulo (“Rebirth”) de la serie Caprica, una pre-cuela de Galactica (otro remake de ciencia ficción televisiva que seguí en su día), que ésta también tomaba de inspiración los diseños del famoso arquitecto Valenciano para su arquitectura virtual. Al menos en uno de ellos, el Estadio Atlas de Los Bucaneros de Caprica. Donde son muy perceptibles los parecidos con elementos arquitectónicos del L’Umbracle y de las fachadas del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe.
Siendo la entrada al mismo el elemento que más claramente recuerda al citado museo. Al final, el resultado global del estadio es una simbiosis entre la arquitectura de Calatrava y el arte clásico. Dada la inclusión, a modo de recinto de olimpiadas Griego, de esculturas propias de Mirón o Fidias
Al parecer, el culpable de todo esto es el diseñador de modelos 3D de Caprica y Galactica, entre otras series y películas,
Pierre Drolet. Como bien se apunta en el siguiente blog, del que he tomado una de las imágenes del estadio y donde también se habla de reminiscencias al diseño del famoso arquitecto en el empleado para recrear la nave Cylon “Resurrección”, de la serie Galactica.Que como veréis, en este caso recuerda a otra de las fachadas, en este caso la acristalada, del Museo Príncipe Felipe antes mencionado (foto extraída de la web Turismo de Valencia, Turnalista.com).
Era habitual encontrar como escenario de anuncios publicitarios la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia, pero si lo de V fue una sorpresa, lo de Galactica y Caprica, puede hacer que se convierta en un divertido juego encontrar de nuevo la inspiración de Santiago Calatrava en nuevas recreaciones arquitectónicas de series de ciencia ficción. En cualquier caso, yo estaré atento para contarlo.


Curiosidades: También en su día
la ciudad de Vancouver (Canadá) fue tomada para realizar el rodaje de exteriores de la serie Galactica, en escenas que se desarrollaban en la ciudad de ficción que daría nombre a su posterior pre-cuela, Caprica.


miércoles, 17 de febrero de 2010

Morcillo y Longanizo de rebajas


Lo he hecho, lo reconozco, caí en la tentación de las rebajas. La verdad que lo tenía planeado, porque como parado y pobre que soy, he esperado pacientemente, como rezaba el cartel de un escaparate que vi esta mañana, al “remate de las rebajas”.

Salí de casa con la lección aprendida y todo apuntadito en un papel a modo de recordatorio. Así pretendía evitar las malas tentaciones de los cartelones de “Todo hasta el 50%”, “el 70%” y “el 80%”. Pero aún así me ha sido imposible contenerme. Mi nota rezaba lo básico e imprescindible que necesitaba, pero es que la fuerza del lado oscuro del escaparate es muy poderosa. Qué os voy a contar yo.

Todo empezó cuando pase por delante de una tienda de
Adolfo Domínguez donde estaban ellos. Los maniquís. Me miraban con ojos tiernos, como diciéndome: - ¡Entra y déjanos en bolas! Para dentro fui, claro, que podía hacer. Aunque sólo necesitaba una camisa, marcaban 59 € y estaban a ¡¡19 euracos!! No pude evitarlo y me llevé 6 para el probador, del que salí con 3 directo a la caja. Una no llevaba etiqueta, pero pensé que sería del mismo precio. Al preguntar, ya con la tarjeta de crédito en los dientes, no era momento de echarse atrás… ¿Qué eran 10 € más? Venga bonica, ¡métela pa dentro!

Tan contento y como si de un potentado se tratarse, caminaba al siguiente destino con mi nota anti-tentaciones en el bolsillo. El objetivo era la sección de hombre de
El Corte Inglés, donde quería reponer mis agujereados calcetines y maltrechos calzoncillos, pero de camino pasé por Zara… Pensé, ya que estoy aquí al lado, venga vamos a echar aunque sea una miradilla rápida. Y ahí fue donde los vi. Se trataba de un pantalón súper molón, con él que sería el rey de las pistas de baile (esas que nunca piso). Busque mi talla y ¡sí! Quedaba la 48. Afortunadamente la voracidad de de las compradoras/es compulsivos no habían acabado con ellos. Cogí uno negro, otro marrón y me fui al probador. Ya cuando introduje mi pié por el camal empecé a notar que algo no iba bien, aún así seguí adelante hasta que lo vi en el espejo. Se trataba de la metamorfosis de hombre a morcilla. Me los quité y revise la talla. Sí, se trataba de la 48. ¡Joder, es la que he utilizado toda la vida! Se habrán equivocado, me dije. Así que me dispuse a ponerme el otro modelo en color marrón que había cogido. Y hale, ya teníamos al agente doble de la T.I.A. ¡¡Morcillo y Longanizo!! Dos en uno. ¡Serán cabrones estos hijos de puta de la moda! La 48 ha sido y será mi talla, tomé el tamaño que tome mi barrigueta, ¿queda claro? Para tranquilizar mi inquietud me probé otro modelo que me estaba espantosamente mal, pero me estaba. Vale, Mortadelo y Filemón podían respirar tranquilos que yo no les iba a quitar el puesto trabajo. Me consolé agenciándome una camiseta muy guay que pille en mi himpas de enajenación mental transitoria contra La pasarela Cibeles, Gaudí y su prima hermana tonta del Carmen.

De perdidos al río, en un intento desesperado de encontrar un pantalón que me acoplará, nunca mejor dicho, me metí donde los dependientes están más cerca de los cuarenta que yo, pero los visten como si tuvieran diecisiete.
Springfield. Allí tampoco nada de nada. Así que me fui a por mi proyecto inicial de austeridad y obsesión de toda madre en caso de que su hijo tenga un accidente. A por unos calzoncillos decentes. Con tal fin acabé en el paraíso de la plancha de pelo. El Corte Inglés. Es tal cual, fijaros sino cuando veáis a varias dependientas juntas y contar las que llevan el pelo chafado. Éstas ganan siempre por mayoría.

Después de toda la carrera, de la frustración “modélica” y con la tarjeta apenas gastada abandoné mi jornada de rebajas. Por lo menos me quedo con lo curioso que es ir una mañana laboral de compras. Vas tranquilo, apenas hay gente, sólo funcionarios “almorzando”, algún estudiante pelón, hijos de la generación Ni-Ni y el seguridad, que se aburre como una ostra y te vigila como si le fuera la vida en ello. Eso sí, los que nunca fallan, ni bajan la guardia un instante son los dependientes de El Corte Inglés. Te marcan como nadie. Yo no sé qué hace el
Valencia Club de Fútbol que no ficha a dos “del Corti” para la defensa… A esos no se le escapaba ni el tonto del Cristiano Gilipollas Ronaldo (CGR9). En fin, que no vuelvo más, que no me ven el pelo de tiendas hasta que me toque el gordo. Así que si alguien conoce a algún luchador de sumo o semejante que avise, que una promesa es una promesa… Y no vale tocarse uno mismo, que eso ya lo hago día sí, día también.

martes, 9 de febrero de 2010

Y yo tan GO!


Esto ya parece M80 ó Radio Olé, pero oye (nunca mejor dicho) me ha dado por ahí.

Ahora una de mis canciones favoritas en una gran versión de
Calamaro.



Si os gusto no os perdáis el disco al que pertenece, "
Tinta Roja".

lunes, 8 de febrero de 2010

Unos minutos musicales


Subí al coche de mi amigo Jordi el otro día... Él es un poco como el libro gordo de Petete en cuestiones musicales, por lo que es un gusto prestar atención a lo que suena de fondo cuando estás en sus dominios. En eso estaba cuando le dije: - Esto que suena es un rollo Waterboys Simple Minds. Tiene un punto al sonido irlandés de los 80-90, ¡me mola! Acabé saliendo de su coche con la copia del disco People de los Hothouse Flowers en la mano (gracias crack!). Y esa tarde la Wikipedia me confirmo que mi pabellón auricular, aunque chiquito, no iba desencaminado en mis apreciaciones.

¡Disfrutadlo!



If you go:




Don't go:




I'm Sorry:



Lo que trajeron los reyes


Lo sé, lo sé, voy más retrasado que las promesas de los políticos después de las elecciones. Aún así no quería dejar de compartir los que para mi han sido dos regalos muy especiales. Uno ofrecido y el otro recibido.

Mi familia treinta y pocos años después de la primera instantánea:

En el mismo lugar, el chalet de mis padres, una vez lo hemos empezado a devolver a la vida, después de unos años de abandono.

El regalo consistía en una enmarcación con las dos fotos, e iba destinado a mis padres. Un presente sencillo pero con una gran carga emotiva, al menos para mi.


El muñeco de vudú de los Momentos Truman cobra vida:


Este regalo me lo mando mi amiga Nancy de El Salvador. Me alucino totalmente y me encanto el poder tener a mi vuducito, como ella lo llama, de tela y espuma en mis manos.

Iba acompañado de otro muñequito que la representaba a ella. Desde entonces me ha contado que viene experimentando extrañas sensaciones por el cuerpo… La verdad, no sé a qué se puede deber. ;oD

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